Mi Nuera No Sabe Cocinar: Un Corazón de Madre Entre la Esperanza y la Desesperación
Desde el primer día que mi hijo trajo a Camila a casa, sentí que algo no encajaba. Mi amor por él y mi deseo de verlo feliz chocaban con la frustración de ver cómo su hogar no era como yo soñaba. Entre intentos fallidos de ayudar, discusiones y silencios dolorosos, terminé preguntándome si realmente tenía derecho a intervenir en su vida.