Esclavitud de fin de semana: Cuando mi suegra no conoce límites
Nunca imaginé que el amor de familia pudiera sentirse como una cadena. Cada fin de semana, mi suegra, Doña Carmen, me exige más de lo que puedo dar, mientras mi esposo, Mauricio, y yo intentamos sobrevivir a la presión. Entre lágrimas, silencios y gritos ahogados, me pregunto cuánto tiempo más podré resistir en una casa donde el cariño se mide en sacrificios.