Un cartón de leche y una promesa bajo el sol de Guadalajara
Nunca olvidaré el día en que una niña, con la voz rota por la necesidad, me pidió un simple cartón de leche a la salida del Soriana. Aquella súplica, tan pequeña y tan grande a la vez, me atravesó el alma y me obligó a enfrentarme a mis propias heridas y a la realidad de mi país. Lo que sucedió después no solo cambió la vida de esa niña, sino también la mía y la de todo un pueblo que había olvidado lo que era la esperanza.