Cuando Bojan y su madre fueron al mercado, yo hice las maletas: No vuelvo, aunque me ofrezcan todo el oro del mundo
Mientras Bojan y su madre salían al mercado, tomé la decisión más difícil de mi vida: empaqué mis cosas y las de mi hija, y me fui a casa de mi madre. Atrás dejé años de silencios, incomprensión y una soledad que me ahogaba cada día. Lo más duro es que Bojan aún no entiende por qué me fui; él cree que todo era perfecto, mientras yo me sentía invisible en mi propio hogar.