Cada despedida tiene su hora
Me llamo Kazimiera y mi historia es la de una mujer que creyó en el amor hasta cegarse, perdiendo de vista su propio valor. En medio de la rutina y el desgaste, mi matrimonio con Ernesto se fue desmoronando sin que yo lo notara, hasta que la traición y el abandono me obligaron a enfrentarme a mí misma. Esta es la crónica de cómo el dolor puede transformarse en fuerza y de cómo, incluso en la soledad, podemos encontrar un nuevo comienzo.