Entre la calma y el abismo: el verano que cambió mi hogar para siempre
Jamás olvidaré aquella tarde de julio en la que mi paz, mi refugio, fue invadido por la presencia de mi tía Ángeles, arrastrando tras de sí la sombra de una familia dividida. Mi necesidad de ayudarla chocó con el grito silencioso de mi alma por preservar mi propio bienestar, desatando una lucha interna entre el deber y el deseo de libertad. Ahora me pregunto cuánto de uno mismo se puede entregar antes de perderse por completo…