Milena: Cuando la sangre no basta
Me llamo Milena, tengo setenta años y, aunque he dedicado mi vida entera a mi hija y a mi familia, hoy me siento como un mueble viejo en un rincón de la casa. Esta es la historia de cómo la soledad y el desarraigo me empujaron a buscar sentido más allá de los lazos de sangre, y de cómo un inesperado encuentro me enseñó que la familia puede nacer donde menos lo esperas. ¿De verdad la sangre significa amor, o es el cariño lo que nos une de verdad?