Fragmentos de una Flor Rota
Desperté con el corazón en la garganta, mientras la voz de mi hermana Lucía retumbaba en el teléfono: ‘Mamá está peor, Mariana, ven ya’. Así comenzó el día en que mi vida cambió para siempre, enfrentando el cáncer de mi madre y las heridas abiertas de nuestra familia. Entre reproches, secretos y la esperanza que se niega a morir, aprendí que a veces el amor duele más que la misma enfermedad.