¿Soy solo la cocinera de mi propia casa?
Cada fin de semana, mi hogar en Buenos Aires se convierte en un campo de batalla silencioso entre las expectativas de mi suegra, Donatila, y mi propio deseo de ser vista y valorada. Mi esposo, Julián, parece ciego ante mi sufrimiento, mientras yo me pierdo entre ollas, platos y sonrisas forzadas. Esta es la historia de cómo casi me olvido de mí misma intentando complacer a todos menos a mí.