No dejaré que mi madre convierta mi vida en un infierno: ¡Creo en mí misma!
Desde que era niña sentí que mi madre nunca aceptó mis decisiones. Tras mi divorcio, me quedé sola con mi hijo y ella me dejó claro que debía arreglármelas sin su ayuda. Ahora lucho por mí y por mi hijo, intentando no repetir los errores de su vida.