La verdad oculta tras las paredes de la casa de los Ortega
Nunca olvidaré el sonido de la lluvia golpeando los cristales la noche en que mi vida cambió para siempre. Me llamo Tomás Ortega y, aunque siempre creí conocer a mi familia, esa noche descubrí que la verdad puede ser más aterradora que cualquier pesadilla. Lo que encontré en una simple grabación doméstica destapó secretos que ni los médicos podían explicar y me obligó a enfrentarme a la traición, el miedo y el amor en su forma más cruda.