Perdóname, Valeria – Susurró mi suegra, con los ojos llenos de lágrimas, mientras miraba a su nieta
Mi suegra nunca me aceptó, pero cuando nació mi hija, su rechazo se volvió insoportable. Un día nos echó de su casa acusándome de traicionar a su hijo. Años después, regresa suplicando perdón, pero ¿es posible olvidar tanto dolor?