Perdí mi refugio en casa: ¿hasta dónde llega el sacrificio familiar?

Perdí mi refugio en casa: ¿hasta dónde llega el sacrificio familiar?

Desde el primer día que mi hermana Lucía se mudó a mi piso en Lavapiés, sentí que mi pequeño refugio desaparecía. La convivencia sacó lo peor y lo mejor de nosotras, enfrentándonos a sacrificios que jamás imaginé tener que hacer. Ahora me pregunto si, al ceder siempre por el bien común, no habré perdido quién soy realmente.