¡Esto no es un hotel! Cuando la familia te roba la paz y aprendes a decir “no”
Siempre soñé con una vida tranquila lejos del bullicio de la Ciudad de México, pero cuando mi esposo y yo nos mudamos a una casa junto al Lago de Valle de Bravo, jamás imaginé que el mayor desafío sería nuestra propia familia. Las visitas constantes, los consejos no pedidos y los conflictos familiares me hicieron perder la alegría de mi nuevo hogar. Al final, tuve que encontrar el valor para poner límites y aprender a decir ‘no’, aunque eso significara enfrentarme a quienes más quiero.