La batalla de los domingos: Cuando mi hogar dejó de ser mío
Cada domingo mi casa se convierte en un escenario de lucha silenciosa. Siento que me desvanezco entre platos, miradas y expectativas ajenas, mientras mi marido, Sergio, parece no notar mi sufrimiento. ¿Tendré fuerzas para romper este ciclo y recuperar mi dignidad?