A los 38 años, sin marido ni hijos: ¿y qué?
A los 38 años, vivo sola en la Ciudad de México, sin esposo ni hijos, y me siento plena. Mi familia y la sociedad insisten en que algo me falta, pero yo he construido mi vida con esfuerzo y amor propio. Esta es la historia de cómo aprendí a defender mi felicidad frente a las expectativas ajenas.