La Marca de la Libertad: Confesiones de Lucía

La Marca de la Libertad: Confesiones de Lucía

Nunca olvidaré el momento en que la voz de don Cristóbal Mendoza retumbó en el patio de la hacienda San Miguel. Yo, Lucía, apenas podía sostenerme en pie, con los brazos cubiertos de hematomas y el corazón latiendo como un caballo desbocado. Aquella tarde, mi vida cambió para siempre, y el destino de todos los que vivíamos bajo el yugo de la hacienda quedó sellado en un instante de valentía y horror.