No hay nada que lamentar: Verano en el Malecón
Sentado junto a Camila en el malecón de Barranquilla, mientras las garzas picotean migas de pan, siento que el verano trae consigo una libertad que pesa más de lo esperado. Entre sueños de descanso y lecturas, la sombra de una decisión familiar amenaza con romper la calma: mi padre quiere que abandone la universidad para trabajar en el negocio familiar. Enfrentado a mi propio miedo y a las expectativas de quienes amo, descubro que crecer es aprender a perder y a elegir.