El precio invisible del amor: mi vida como abuela a tiempo completo
Me llamo Carmen y, a mis sesenta y cinco años, acepté cuidar a mis nietos a tiempo completo. Al principio pensé que era un acto de amor, pero con el tiempo me di cuenta de que mi familia daba por sentado mi sacrificio y yo misma me estaba perdiendo. Esta es la historia de cómo luché para recuperar mi voz y mi dignidad.