“Adoro a mi hijo, pero no soporto a mi hija”: El boomerang de la vida en la casa de los Ramírez
Desde la sala de mi casa en Guadalajara, confieso el doloroso secreto que ha marcado mi vida: siempre preferí a mi hijo, Julián, y rechacé a mi hija, Camila. Esta historia es un viaje por los laberintos de la culpa, el orgullo y las heridas familiares que nunca sanan. Hoy, enfrentando las consecuencias de mis actos, me pregunto si aún hay redención para una madre como yo.