Cuando Ernesto se fue y yo solo sonreí
Mi esposo Ernesto me dejó una tarde cualquiera, y aunque por dentro me rompía, solo pude sonreír. Mi vida en un barrio de Ciudad de México nunca fue fácil, pero ese día sentí que todo lo que había callado durante años por fin salía a la luz. Entre el dolor, la rabia y la esperanza, descubrí que a veces perderlo todo es la única manera de encontrarse a una misma.