Cada domingo es una guerra: Confesiones de una nuera en Madrid
Cada domingo, mi casa deja de ser mi refugio y se convierte en un escenario de tensión y silencios rotos. Durante años, he soportado las críticas y el control de mis suegros, mientras mi marido, Luis, mira hacia otro lado. Hoy, por primera vez, me atrevo a contar mi historia y a preguntarme si algún día podré recuperar mi voz.