El último suspiro de mi madre
Desperté aquella madrugada con el grito ahogado de mi hermana menor, Lucía, y supe que la vida no volvería a ser la misma. Mi madre, la mujer más fuerte de nuestro barrio en Medellín, yacía en la cama con los ojos abiertos, pero sin brillo, mientras mi padre lloraba en silencio en la puerta. Desde ese instante, la lucha por mantener a mi familia unida y sobrevivir en un mundo que no perdona la pobreza se convirtió en mi única misión.