No era mi hijo, ¿por qué debería preocuparme por él?
Siempre pensé que la vida era cuestión de justicia y esfuerzo propio, hasta que la llegada de un niño ajeno a mi sangre puso mi mundo patas arriba. Entre discusiones familiares, dudas y el peso de la responsabilidad, tuve que enfrentarme a mis propios prejuicios y decidir qué tipo de persona quería ser. Esta es la historia de cómo un niño que no era mío me enseñó el verdadero significado de la familia.