El anillo de la abuela y el precio de la esperanza
Desperté con el estómago vacío y la desesperación apretándome el pecho. Salí a la calle con el anillo de mi abuela, decidida a venderlo para comprar leche para mi hijo, sin imaginar que el joyero al que acudí me haría una propuesta capaz de cambiarlo todo. Ahora, entre la memoria de mi familia y la promesa de un futuro mejor, debo tomar una decisión que me desgarra el alma.