Solo él me entiende: la historia de Anahí y Simón
En medio de una cocina calurosa en Ciudad de México, preparo galletas para Simón, mi perro, mientras mi esposo Ernesto me observa con escepticismo. La soledad y la incomprensión familiar me han llevado a volcar todo mi cariño en Simón, el único que parece entenderme de verdad. Entre olores a avena y discusiones cotidianas, descubro que a veces la familia no es la que uno espera, sino la que uno elige.