Nadie Sabía Mi Dolor: Confesiones de una Mujer Invisible
Durante años, oculté mi tristeza tras una sonrisa, convenciendo a todos de que era feliz. El día que me derrumbé frente a mi familia, salió a la luz la soledad que me consumía. Solo al mostrar mi vulnerabilidad, descubrí que pedir ayuda no es debilidad, sino el inicio de la verdadera fortaleza.