Un viejo pincel y el silencio entre nosotros
Siempre creí que era invisible, una más entre tantos en mi barrio de Buenos Aires. Mi madre repetía que el arte era para otros, no para quienes luchan por llegar a fin de mes. Todo cambió el día que encontré un viejo pincel en la caja de herramientas de mi abuelo y, por primera vez, sentí que podía ser dueña de mi propio destino.