Después de los 60: Lo que ya no puedo sacrificar
Toda mi vida fui el sostén de mi familia, la que nunca decía que no, la que siempre estaba disponible. Pero después de cumplir los 60, algo dentro de mí cambió y me di cuenta de que ya no podía seguir sacrificando mi felicidad por los demás. Esta es la historia de cómo aprendí, entre lágrimas y reproches, a ponerme en primer lugar.