Veinte años de silencio: la historia de dos vecinas y una herida que nunca sanó
Nunca pensé que el silencio pudiera pesar tanto, pero veinte años sin hablar con Helena, mi vecina de toda la vida, me enseñaron lo contrario. Nuestra enemistad comenzó por una traición que aún me duele, aunque ya no sé si fue culpa suya o mía. Todo cambió el día en que la tragedia tocó su puerta y, sin pensarlo, crucé el umbral que nos había separado por décadas.