El vestido que compró para mi amiga… pero sus ojos nunca me dejaron a mí
Todo comenzó con una simple advertencia en una tienda de zapatos, pero ese pequeño gesto cambió el rumbo de mi vida. Entre risas, dudas y la sombra de una amistad inquebrantable, descubrí que el destino puede esconderse en los detalles más insignificantes. Ahora, mirando atrás, me pregunto si alguna vez tuve el control de mi propia historia o si todo fue obra de una casualidad hermosa.