Eché a mi hijo de casa y me mudé con su esposa: No hay arrepentimiento, solo lecciones aprendidas
Nunca imaginé llegar hasta aquí, pero no me arrepiento. Echar a mi propio hijo y quedarme a vivir con su esposa fue, posiblemente, la decisión más dura y transformadora de mi vida. Nadie entiende por qué lo hice, pero si volvieran a vivir lo que yo viví, puede que muchos me apoyaran.